El saldo oficial de la jornada incluyó doscientos detenidos, cincuenta lesionados –entre ellos cinco agentes– que ameritaron atención médica, y numerosos destrozos: daños en locales comerciales y varios autobuses incendiados.  Esa misma noche corrió el rumor de que la refriega había dejado varios muertos. Se afirmó, por ejemplo, que un estudiante de Comercio de la UNAM, Federico de la O. García, había fallecido a consecuencia de “traumatismo cráneo-encefálico”; se dijo, asimismo, que el alumno de una escuela tecnológica, Arturo Colín, y una joven de diecisiete años, estudiante de la Universidad La Salle, de nombre María Elena, habían corrido la misma suerte;  y llegó a mencionarse que el joven Mario Rivero, de 17 años, había sufrido una fractura en la espina dorsal.

Policía Preventiva del DDF
26 de julio 11:10 pm

La Jefatura de la Policía Auxiliar del DF informa que el presidente de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos, ante el cariz que están tomando los acontecimientos por la intervención de los alborotadores, solicitó que elementos de la Jefatura de Policía intervengan para restaurar el orden y procedan en contra de quienes están provocando estos actos, aun cuando se trate de auténticos estudiantes.

 

Estamos frente a una conjura internacional comunista,  un movimiento subversivo tendiente a crear un ambiente de hostilidad para nuestro gobierno y nuestro país en vísperas de los Juegos de la XIX Olimpiada.

 

Al principio no se capta la estrategia gubernamental ¿Para qué inventar el conflicto? ¿Para qué tal saña?. Luego viene la explicación obvia: se procede así para liquidar el complot en su cuna. Al presidente Gustavo Díaz Ordaz, convencido de los puñales en la sombra, el secretario de Gobernación, Luis Echeverría,  lo subsidia con información que dibuja detalladamente la teoría conspirativa. Pero lo inesperado es la respuesta estudiantil. Con piedras y objetos, estos adolescentes y jóvenes hacen retroceder a sus verdugos. En rigor, esta decisión de no dejarse del oprobio a nombre de la ley crea, desde la perspectiva estudiantil, el Movimiento.

 

En la esquina de Donceles y Argentina continúa la lucha entre estudiantes y granaderos. Los primeros arrojan pedradas y bombas molotov. Hirieron gravemente a un bombero.  Se apoderaron de tres autobuses urbanos de pasajeros. Intentan incendiarlos. Dada la gravedad de los hechos, se encuentran en el lugar ambulancias de las cruces Verde y Roja, grúas y vehículos de la Dirección de Tránsito.

Unos 150 estudiantes que participaron en la manifestación se presentaron en las preparatorias 2 y 3, ubicadas en Guatemala y Licenciado Verdad, y Justo Sierra y Argentina, y procedieron a incendiar dos camiones de pasajeros. Cuando llegaron los bomberos con una pipa, los estudiantes los rechazaron. Los jóvenes se refugiaron en las dos preparatorias y desde las azoteas arrojan proyectiles que no dejan acercar a la policía.

Prensa
26 de julio 10:10 pm

El Universal reporta que en el barrio universitario del centro, los granaderos se enfrentan con estudiantes de las preparatorias 2, ubicada en Lic. Verdad y Guatemala, y 3, ubicada en la calle Justo Sierra. Estos tienen tomados varios autobuses urbanos. Incendian uno de ellos. De inmediato se presentan contingentes policiacos al mando del  coronel Carlos Cueto Fernández. Vienen dotados de gruesos uniformes, impermeables, cascos, botas, así como de macanas, lanzallamas y otras armas. Realizan una labor envolvente de varios cientos de estudiantes, los cuales se guarecen en los edificios de sus escuelas. El contingente policiaco es reforzado integrantes de la Dirección de Tránsito, de los Servicios Especiales, del Servicio Secreto y de la Policía Judicial.

A no menos de un kilómetro del teatro principal  de los acontecimientos –en la esquina de Licenciado Verdad y Guatemala-, acababa de terminar un concierto de rock realizado en el patio de la Preparatoria 2 de la UNAM, y los alumnos del turno nocturno empezaban a abandonar el recinto  cuando, de pronto, varios contingentes de granaderos los atacaron.

 

Los estudiantes de la Preparatoria número 3 no participaron en las manifestaciones de hoy, pero fueron atacados por los granaderos cuando, al terminar las clases, se dirigían a sus domicilios. Los estudiantes entonces se replegaron hacia su escuela, retuvieron camiones de pasajeros y se enfrentaron con la Policía. Luego incendiaron un camión.

Estudiantes del IPN se dirigieron a la Vocacional 2 con el fin de reagruparse y tomar acuerdos, pero fueron sorprendidos en la calle por la policía, la cual los agredió, resultando heridos Humberto Gómez Silva, estudiante de la Prevocacional 6, de 17 años de edad; Sigfrido Pozo García, de 22 años de edad, de la Vocacional 4; y Felipe Cruz López, de 14 años de edad.

 

Agentes de la Dirección Federal de Seguridad y del Servicio Secreto allanan las oficinas del Comité Central del Partido Comunista Mexicano y ocupan los talleres donde se imprime su órgano de difusión La Voz de México. Los agentes detienen a los trabajadores que se encuentran laborando.  Además, decomisan material y destruyen parte de la imprenta.

Varias tapas de alcantarillas fueron destruidas para arrojarlas como proyectiles.  Rompieron un cristal de la joyería ubicada en Luis Moya y Av. Juárez de donde sustrajeron varias alhajas.

En la esquina de Juárez y San Juan de Letrán,  varios estudiantes vieron a un grupo de adultos sacar piedras de botes de basura y apedrear, uno a uno, los gigantescos escaparates de los centros comerciales establecidos sobre Avenida Juárez.

 

Del Movimiento destaca lo apenas registrado en su momento: la voluntad de resistencia de los politécnicos, considerablemente mayor que la de los universitarios, y sus habilidades en la violencia callejera. A esa resistencia, de ningún modo adscrita a un plan revolucionario, se le percibe como la gran reivindicación. En primerísimo término, el Movimiento surge gracias a los politécnicos, capaces de combinar, entre otros elementos, la rabia ante las autoridades de la policía, el rencor social y el impulso de la marginalidad que quiere dejar de serlo.

Después de esa nueva agresión en Palma y 5 de Mayo, los estudiantes nos reconcentramos en el Hemiciclo a Juárez. Ahí se organiza un nuevo mitin y se acuerda disolver la manifestación y organizar protestas en las escuelas. Entonces, cerca de mil granaderos lanzan otro ataque.

Prensa
26 de julio 8:29 pm

El Universal publica que “agitadores” del Partido Comunista de México, de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos, de la Línea Trotsquista, del Movimiento de la Liberación Nacional, del  Movimiento 28 de Julio y las células de la Juventud Comunista del Instituto Politécnico Nacional y de las escuelas de Ciencias Políticas y Sociales y de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, “tienen a su cargo los desórdenes” que se registran en Avenida Juárez. “Núcleos estudiantiles, dirigidos por los miembros de las células comunistas, se unen a los grupos castristas que marcharon de la fuente del Salto del Agua a Palacio de Bellas Artes”.

Desorganizados, llegamos al Hemiciclo a Juárez y en ese momento se dejó venir la policía civil, encabezada por el jefe policiaco Raúl Mendiola Cerecero, con la idea de meterse entre nosotros, dar pequeños golpes y desbaratar la manifestación. Pero en cuanto los tuvimos a tiro los apedreamos.

Al terminar la manifestación convocada por la Central Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED), cuando se celebraba el mitin en el Hemiciclo a Juárez, llegaron por avenida 5 de mayo unos 5 mil estudiantes del Poli que previamente se dirigían al Zócalo y fueron reprimidos por la policía. Vinieron a pedir apoyo. Y se les dio. Cuando el contingente de las dos manifestaciones se dirigía otra vez al Zócalo se produjo una nueva y salvaje agresión en Palma y 5 de Mayo.

 

Prensa
26 de julio 7:45 pm

El Universal reporta que los estudiantes del Politécnico llegaron a la calle San Juan de Letrán  a bordo de camiones del servicio urbano y emprendieron la caminata por la calle 5 de Mayo. Cuando se acercaban al Zócalo les salió por enfrente una compañía de granaderos.  Muchos estudiantes fueron víctimas de macanazos y gases lacrimógenos que lanzaron los policías. Miembros de la Cruz Roja levantaron a los heridos. El diario señala que desde el principio el general Raúl Mendiolea Cerecero, subjefe de la Policía Preventiva del D.F. estuvo coordinando la labor de sus subalternos, indicándoles la forma en que deberían repeler a los estudiantes.

De pronto, una explosión salvaje de generación espontánea. Cinco o seis núcleos de jóvenes y adultos, con aspecto de porros o de agentes judiciales, apedrean los aparadores de Avenida Juárez, insultan y maltratan a los transeúntes, persiguen a los jóvenes. En la avenida San Juan de Letrán hay retenes policiacos. Para quien consigue pasar, la avenida Madero es un foso del terror. Comercios y joyerías asaltados, golpizas, agentes que se ríen como festejando una proeza. Aturden las sirenas de las ambulancias, los gritos de heridos y vapuleados, las amenazas policiacas. En Avenida 5 de Mayo la situación es más dramática. Los que pueden huyen hacia el Zócalo. Los agentes se multiplican. Nadie intenta el orden, ni se transmiten explicaciones. Alguien recuerda un cerro de zapatos perdidos en la corretiza.

Casi llegando al Zócalo, en Palma, los granaderos nos hicieron sándwich. Nos pegaron a muchos. Nos reorganizamos.  En el camino algunos compañeros sacaron las alcantarillas, que antes eran de concreto, las estrellaron contra el piso y nos proveyeron de piedras.

Los del Politécnico llegamos a la Alameda y estaba como conductor del mitin Arturo Martínez Nateras, secretario general de la CNED. Le pido la palabra para solicitar ayuda para los compañeros de la Vocacional 5. Genaro Alanís, representante de la Sociedad de Alumnos de esa Voca sube al estrado y pide apoyo. La respuesta es inmediata. El contingente procede a dirigirse al Zócalo. Nos enfilamos por 5 de Mayo y nos encontramos a un grupo de alumnos de la Voca 5 que son correteados por granaderos, dando por resultado un enfrentamiento que se generaliza en la Alameda. Esos hechos dieron lugar a la alianza estudiantil Poli-UNAM y el inicio del Movimiento Estudiantil.

 

Hoy coinciden la protesta y la conmemoración. La Confederación Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED), de filiación comunista, celebra como cada año el asalto al Cuartel Moncada de 1953 que originó el movimiento de Fidel Castro; y también, enardecidos, los estudiantes del Politécnico marchan al Zócalo a denunciar los atropellos contra los estudiantes de las Vocacionales 2 y 5. En el Hemiciclo a Juárez, los comunistas se cobijan al amparo de la gritería histórica (“Fidel/ Fidel/ ¿qué tiene Fidel?/ que los americanos no pueden con él”). Apenas se atiende a los oradores y su vertidero de incienso revolucionario. Del otro lado de la Alameda se expresan, con bastante más energía, los politécnicos.