En las manifestaciones del 5 y 13 de agosto se afirman las razones de la actitud distinta, el comienzo de la generación del 68. Desfilar, llevar mantas y pancartas, vocear consignas, es hacer partícipe al pueblo del compromiso que legitima la disidencia. Nos golpean, nos insultan, nos calumnian, nos matan, y todavía pretenden que les aplaudamos. Y por eso tomamos la calle, nos lanzamos a la huelga, y te pedimos tu solidaridad, porque somos iguales a tus hijos, a tus vecinos, en todo caso somos tus semejantes.

Cuando terminó la manifestación del 13, de todas las bocacalles salía la gente con banderas, muchachos y muchachas que doblaban las mantas, las extendían entre dos como si fueran sábanas, guardaban carteles y se subían a los camiones de sus escuelas, ya atestados, para regresar a la guardia en las azoteas, a la torta entre las tres y las cuatro de la mañana, los tacos a las voladas en una taquería de Insurgentes, el café caliente, la risa, la felicidad que da el triunfo. Todos éramos felices… No sé por qué apagaban el alumbrado público, y nosotros regresábamos del Zócalo a oscuras y recorríamos Juárez, Reforma, guiándonos por la luz de los faros de los coches… ¡Era magnífico! ¡Era un sueño! ¡Reíamos!.

Prensa
13 de agosto 9:30 pm

De acuerdo con el diario Excélsior, incontables miles de estudiantes y maestros marcharon unidos en una manifestación sin precedentes –por el orden y la organización–, desde el Casco de Santo Tomás hasta el Zócalo para participar en un mitin imponente (…) Fue una protesta en contra de la represión policiaca y en apoyo al pliego de peticiones presentado ante las autoridades, dijeron dirigentes estudiantiles (…) Se habló también de una larga lucha dinámica con creciente unión de fuerzas obreras y campesinas, en el caso de que las autoridades no den respuesta a las peticiones.

 

Para concluir el mitin se leyó una lista de 32 heridos, muertos y desaparecidos en la lucha estudiantil. Por ellos se guardó un minuto de silencio. Y luego todos entonamos el Himno Nacional.

En el mitin de hoy en el Zócalo, en el discurso en representación de los estudiantes de la UNAM, advertí:

“Es probable que siga el problema. El estudiantado debe prepararse para una larga lucha y debemos prepararnos para dos tipos de acciones: ampliar el movimiento vigorizando más brigadas para ir a las fábricas y colonias proletarias y por otra parte seguir explicando al pueblo los motivos del Movimiento”.

Hoy, como primer orador en el mitin en la Plaza de la Constitución:

“Hemos venido porque queremos que México se dé cuenta de la verdad, de la realidad. No somos los ‘cincuenta agitadores’ que han manejado los malos informantes de la opinión pública, la prensa vendida, incondicional al régimen (…) Esto es un acto democrático, real, serio, ordenado, es nuestra libre expresión. No venimos amenazados ni obligados, ni nos ofrecieron un día libre ni refrescos ni tortas para participar (…) Queremos paz, pero paz fundada en el respeto a los derechos, no en la mantenida a punta de bayoneta”

Se comenta entre los estudiantes que permanecerán ahí hasta que Díaz Ordaz llame a platicar a una comisión de estudiantes.

La calle se ganó cuando entramos al Zócalo porque se rompió un tabú… Todos decían que nunca llegaríamos al Zócalo.

Había que llegar al Zócalo; teníamos que desacralizar el Zócalo y lo logramos.

Al entrar en la calle Cinco de Mayo escuchábamos, retumbantes, las porras de los contingentes delanteros. La sorpresa producía un breve silencio que no duraba más de algunos segundos. En seguida se desencadenaba una explosión de alegría, porras, gritos y, por supuesto, insultos. De muchas cuadras adelante, rebotando por encima de nosotros, de un lado a otro de la calle, empezó a llegar rítmico, sonoro, producido por decenas de miles de gargantas, el grito de entrada al Zócalo, al intocado Zócalo: “¡Sal al balcón, hocicón! ¡Sal al balcón, hocicón! ¡Sal al balcón, hocicón!” Las banderas rojas, que algunos ya arrastraban sin muchas ganas, volvían a flamear entre el aplauso de la multitud aglomerada en las aceras.

En estos momentos los estudiantes inician la quema simbólica de toda La Prensa:  encienden los periódicos que llevan en las manos a modo de antorchas.

 

Continúan llegando contingentes por 5 de Mayo. Un camión de redilas se encuentra estacionado en el centro de la plaza en espera de la instalación del sonido, y están invitando a los asistentes a que permanezcan sentados hasta que esto suceda. El contingente se calcula entre 60 mil y 70 mil. Los asistentes tienen un gorila de cartón de un metro con una macana en la mano con la leyenda: “Cueto fue quemado a las 19:40 horas”.

Prensa
13 de agosto 7:10 pm

Los diarios reportan que la manifestación se realiza con absoluto orden. Su recorrido: avenidas Carpio, Río Consulado, Melchor Ocampo, Parque Vía, Sullivan, Villalongín, Paseo de la Reforma, Juárez y Cinco de Mayo para desembocar en el Zócalo. Salieron del Casco de Santo Tomás unos 150 mil estudiantes agrupados por escuelas, pero en el transcurso se han agregado muchos contingentes, de tal suerte que llegarán a la Plaza de la República unos 200 mil. La columna de manifestantes abarca unos 5 kilómetros y medio.

Liberados de miedos,  los compañeros hacen gala de ingenio e imaginación. Sus pancartas lo delatan. Aquí algunas:

“Libros sí, bayonetas no”.

“Al hombre no se le doma, se le educa”

“Estos son los agotadores: Ignorancia, hambre, miseria”

“Si amas la verdad, no esperes encontrarla en la prensa”

 

Y ya en el Zócalo, frente a Palacio Nacional, esta consigna con clara dedicatoria:

“Sal al balcón, hocicón/ Sal al balcón, hocicón”.

Reporte de uno de los agentes sobre el desarrollo de la marcha:

“Los alumnos de la Escuela Tecnológica No. 3 van cantando. Llevan un dibujo con un granadero que tiene las facciones de un gorila. Una de sus mantas dice: ‘México, bestias olímpicas’.  Gritan además ‘prensa vendida’ y una manta ‘G.D.O Justicia Popular’.

Los estudiantes de la Vocacional 4 “van echando porras y llevan pancartas que tienen dibujadas unas manos llenas de sangre y dicen: ‘maestros y estudiantes unidos contra la represión’; ‘compañero, recuerda a tus hermanos asesinados, ver es traicionarlos’. Cargan una esfinge de granadero con cara de gorila…”

Reporte sobre el terreno:

“Están pasando los estudiantes de Antropología y hay grupos que cuidan el orden, portando en el brazo derecho un brazalete de listón color amarillo”.

Los estudiantes de medicina, de blanco, encabezaban la manifestación como un símbolo de carácter pacífico de la marcha, aunque algunos recordarán de inmediato las acciones del movimiento médico, derrotado por el gobierno de Díaz Ordaz tres años antes.

Detrás venían los profesores, nutrido contingente si se consideraba que había temor y que los maestros nunca estuvieron demasiado movilizados, pero se veían muchas corbatas en la marcha. Y una manta: “reprobamos al gobierno por su política de terror”.

La marcha inicia puntual a las 5 de la tarde. Es precedida por una flota de estudiantes en motocicletas y automóviles tripulados por médicos y enfermeras.

La manifestación la encabezan los integrantes de la Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas, cuyos integrantes llevan una gran manta con la siguiente leyenda: “Los profesores reprobamos al gobierno por su política de terror”.

En estos momentos empieza a desfilar la columna sobre la calle de Carpio en número aproximado de 30 mil. Siguen llegando más estudiantes.

Los profesores marchan al frente en número de 400 aproximadamente. Los de la Vocacional 5 llevan una manta pintada en la que aparece un gorila y un soldado pegándole a un estudiante.

Siguen llegando estudiantes a la Plaza del Carillón, en el Casco de Santo Tomás. Llegan a bordo de camiones urbanos, calculándose hasta este momento una concentración de 10 mil a 15 mil personas. Gritan porras.

En la calle de Universidad y Taxqueña  fueron secuestrados los autobuses 1 y 44 de la ruta 50 y el 59 de la ruta 6. Cada uno lleva 100 estudiantes aproximadamente.  Van rumbo al Casco de Santo Tomás.

 

También antes de iniciar la marcha, integrantes del Movimiento Marxista Leninista ofrecieron una lista con nombres de desaparecidos y muertos desde que inició el Movimiento. La comparto:

Arturo Colín, Muerto.

Arturo Quiroz, desaparecido.

Miguel Rodríguez, desaparecido.

Joel Richard Fuentes, muerto.

Héctor Fuentes, muerto.

Jorge Casillas, desaparecido.

Eduardo Casillas, desaparecido.

Ricardo Dávila, desaparecido.

Osiris Rodríguez, desaparecido.

Gregorio Rocha Beteta, desaparecido.

Más no son todos, la comisión investigadora trabaja arduamente para conseguir más pruebas evidentes de la represión brutal y sanguinaria del Gobierno.

Les comparto un corrido que viene en un volante que está repartiendo el Comité de Lucha del IPN en el Casco de Santo Tomás, antes de que inicie la marcha:

Del pasado 26 de julio a la fecha se tiene conocimiento de 4 muertos, 13 desaparecidos y ocho heridos.

Las víctimas mortales son Arturo Colín, del Tecnológico 4 “Mariano Azuela” –cuyo hermano se encuentra desaparecido–,  Joel Richard Fuentes, de la Preparatoria 3 –su hermano Héctor, fue herido con una bayoneta y se encuentra en el hospital “Notre Dame” de Polanco–,  Samuel Fuentes, padre de los dos compañeros anteriores, quien murió de un infarto al enterarse de la suerte de sus hijos, y Miguel Ángel García Beteta, alumno de la Facultad de Comercio y quien fue velado en la Capilla 2 de la agencia “Tangassi”.

Esta lista está sujeta a una investigación amplia y exhaustiva. Las alumnas de la Escuela de Trabajo Social están comprobando datos con el fin de llevar a cabo una total verificación.

Les compartimos la lista