Florencio López Osuna
7 de octubre 8:40 pm

Nos aprehendieron soldados vestidos de civil, del Batallón Olimpia, un grupo selecto de los guardias presidenciales. Esto sucedió en el tercer piso del edificio Chihuahua. Encañonados con pistolas y ametralladoras, nos tomaron por sorpresa y al suelo, todos boca abajo. Vimos cómo empezaban a disparar hacia la multitud. Advirtieron que el primero que hiciera el mínimo movimiento sería muerto en ese instante. Así estuvimos durante toda la balacera.

Luego nos separaron en dos grupos; dos personas nos identificaban y seleccionaban para uno u otro lado, según el caso. Corrí con la desgracia de ser reconocido de inmediato, porque yo había sido orador del mitin. Nos condujeron al segundo piso, a un departamento lleno de agentes de policías. En planta baja nos entregaron al Ejército uniformado, que nos trajo en camiones al Campo Militar.

Florencio López Osuna
7 de octubre 8:30 pm

Seguimos en el Campo Militar Número 1, nos tienen completamente incomunicados y no sabemos cuál será nuestro paradero.

No tengo nada qué hacer, sólo pensar y recordar y ser conducido a los interrogatorios. Perdóneme, papá. Estoy en la cárcel por luchar por cosas buenas, no por cosas malas.

 

Prensa
7 de octubre 7:30 pm

El Novedades reporta:

“Un avión de Aeromaya, que llevaba 17 pasajeros a bordo, fue secuestrado en pleno vuelo al parecer por una mujer, quien pistola en mano obligó al capitán a que aterrizara en el aeropuerto Rancho Boyeros, de La Habana, Cuba.

El avión retornó a Mérida ayer a las 22:10 horas. En Cuba se quedaron la mujer secuestradora y sus dos pequeños hijos.”

 

Ayax Segura, compañero preso en Tlatelolco y alumno de la Normal, le está dando cuerda a la prensa. ¿A qué se refiere, cuando declara que fueron “factores extraños al movimiento estudiantil” los que formaron columnas de choque que el 2 de octubre enfrentaron a granaderos y al Ejército?

Dice que el movimiento tiene mucho dinero. Que “la línea dura” quiere derrocar al gobierno para imponer un régimen comunista y que iban a incendiar con bombas el periódico El Sol de México.

La Colección M68 Ciudadanías en Movimiento , una plataforma digital de libre acceso y en permanente construcción que reúne más de 100 mil objetos digitales provenientes de aproximadamente 35 archivos de universidades, instituciones públicas y gubernamentales, organismos de la sociedad civil, medios de comunicación y archivos personales de participantes del Movimiento Estudiantil de 1968, así como de activistas del movimiento feminista.

Visita: www.m68.mx

El periodista francés Fernand Choisel asegura que lo que más le impresiona de nuestro país es la prensa:

“No puedo creerlo, ¡qué control ejerce el gobierno sobre la prensa mexicana! ¡Esa matanza fue tan poco y tan mal reseñada por la gran mayoría de los periódicos! No doy crédito. ¡Se esfumó la matanza! Sólo se habla de los Juegos Olímpicos”.

Tras días de tortura, me presentaron ante la prensa. Entre los periodistas había varias personas corpulentas (evidentemente policías disfrazados) que se abalanzaron frente a mí, como tratando de golpearme y lanzándome insultos.

–¡Asesino! ¡Asesino!

–Yo no soy asesino, ninguno de nosotros los estudiantes somos asesinos. El movimiento estudiantil es legal y pacífico.

Luego vinieron preguntas agresivas: ¿Quién disparó desde el edificio Chihuahua?

–No lo sé, pero no fuimos los estudiantes.

–¿De dónde te sacaron las armas?

–Los estudiantes nunca usamos armas de fuego, nuestras únicas armas han sido nuestras ideas. El movimiento estudiantil ha sido legal y pacífico.

–¿Se considera usted un preso político?

–Soy un preso político. Preso Político es aquella persona a quien se encarcela por sus ideas, y ése es mi caso.

–Pero lo están acusando de homicidio.

–Los delitos comunes sirven para ocultar el verdadero motivo.

El movimiento estudiantil y la celebración de las Olimpiadas en México son hechos complementarios: los dos bajo el signo del relativo desarrollo del país. Lo discordante, lo anómalo y lo imprevisible fue la actitud gubernamental. ¿Cómo explicarla? Por una parte, ni las peticiones de los estudiantes ponían en peligro el régimen, ni éste enfrentaba una situación revolucionaria; por la otra, ningún acto de ningún gobierno –ni siquiera el de Francia, ése sí amenazado con una oleada revolucionaria– tuvo la ferocidad, no hay otra palabra, de la represión mexicana.

¿A Sócrates? Sólo tuve una entrevista con él el dos de agosto frente al cine Chapultepec y le aconsejé que abandonara el movimiento porque estaban siendo utilizados en una lucha política en la que les iba la vida. Inclusive me ofrecí a obtener su amnistía.

Todo es una trastada política y quieren buscar un chivo expiatorio.

La secretaria encargada de levantar el acta no transcribía directamente mis palabras, sino el texto que le dictaba el agente del Ministerio Público, quien constantemente añadía de su propia cosecha.

¿Miembros de la Coalición de Maestros? sólo conocía a dos: Heberto Castillo y Eli de Gortari; sí, el CNH tenía relaciones con la Coalición; conocía de vista a Heberto y a de Gortari; no, al doctor Fausto Trejo no lo conocía, sí había oído hablar de él; conocía a Pablo Gómez porque era presidente de la Sociedad de Alumnos de Economía en el mismo periodo en que yo lo fui de Filosofía; conocía a Gilberto Guevara porque dirigía una revista; sí, el último era miembro del Consejo, el primero no; ¡Qué!, ¿columnas de seguridad al servicio del CNH? ¡nunca había oído algo semejante!

Ante el juez declaré que todos nuestros actos habían sido perfectamente legales y públicos. Me pareció absurdo negar algunos hechos: Sí, yo era miembro del CNH; era el único delegado de Filosofía (éramos tres por escuela); ¿cuántos?, el CNH tenía más de 200 miembros que nombraban las escuelas; ¿mi función?, plantear ante el CNH los acuerdos tomados por la asamblea de Filosofía y ante ésta los acuerdos del CNH.

El nombre del auditorio Justo Sierra se había sustituido por el de Che Guevara por acuerdo de asamblea; no, yo no lo había cambiado, lo había cambiado la escuela, en esa asamblea había como ochocientos alumnos; sí, yo había estado de acuerdo en el cambio; ¡Ah! ¡Y por qué!, porque el Che me parecía un símbolo del hombre nuevo; qué quería decir con eso. No lo hubiera dicho, pensé; pues nada, ninguna otra cosa: simplemente un símbolo del hombre nuevo.

La prensa insiste en calumniar al movimiento para justificar los crímenes de Tlatelolco.

Hoy el Novedades muestra la foto de un temible arsenal en su primera plana, con el pie: “Cincuenta y siete armas de alto poder que fueron recogidas en la Unidad Nonoalco-Tlatelolco a elementos del movimiento estudiantil fueron mostradas ayer en el Campo Militar Número Uno.

En el lote hay subametralladoras, rifles con mira telescópica, revólveres, escuadras, municiones, equipo de materiales de guerra, prismáticos y radio portátil receptor y transmisor”.

Carlos A. Madrazo
Patria Nueva
7 de octubre 8:30 am

Relacionarme con la huelga estudiantil es una maniobra sucia y cobarde. En ningún momento he tenido contacto con el movimiento estudiantil en huelga. Hoy a las 11:00 espero a los periodistas en la calle Miguel Laurent 70, para referirme ampliamente a esta situación.