Chica Ye Yé

Estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM (personaje ficticio)

Aquí les dejo este poema de Jaime Sabines, “Tlatelolco 68”:

“El crimen está allí,

cubierto de hojas de periódicos,

con televisores, con radios, con banderas olímpicas”.

La publicación Resumen dio a conocer una carta abierta dirigida al director de Time, en la que reclama la información aparecida en su publicación de hoy sobre el 2 de octubre:

Dice que los hechos relatados por la revista estadounidense han sido desvirtuados, y que el ejército fue víctima de una emboscada en la Plaza de las Tres Culturas.

Anuncia que da por cancelada su suscripción a la revista.

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Finalmente, Time publica:

“Constitución violada. Fue un claro ejemplo de exceso en la represión. Los estudiantes de México no son ni revolucionarios endurecidos según el molde parisiense, ni los desechos de la sociedad al estilo de los Estados Unidos.

Lo que tienen en común con los estudiantes en el resto del mundo es el desencanto del ‘Establecimiento’. El gobierno de México es más ‘estable’ que la mayoría de los gobiernos y el poderoso Partido Revolucionario Institucional sufre de arteriosclerosis por el poder absoluto que ha conservado por largo tiempo.”

Más de Time:

“Rebelión revivida. Así fue como en la ‘Noche triste’, como fue inmediatamente llamada, los estudiantes de la Ciudad de México y el gobierno llegaron al trágico clímax de los disturbios que comenzaron el pasado julio. Fue al menos parcialmente el resultado de un error de cálculo.

Los estudiantes habían planeado una marcha masiva hacia uno de sus centros ocupados por el ejército, pero la cancelaron a última hora cuando se enteraron que había concentraciones de tropas a lo largo de la ruta. Sin embargo, el ejército, bajo órdenes estrictas de aplastar la demostración a cualquier costo, se movió de todas maneras”.

Time también publica:

“Una mujer de 60 años recibió un bayonetazo en la espalda; un niño de 13 años murió a consecuencia de una herida de bayoneta en la cabeza. A otros se les disparó a tan corta distancia que quienes los atendieron en los hospitales les encontraron quemaduras de pólvora en las ropas”.

A nueve días de lo sucedido en la Plaza de las Tres Culturas, la revista Time publica información sobre el 2 de octubre. Aquí un fragmento:

“No hubo más aviso que los ominosos arcos de bengalas verdes por encima de las cabezas. En la Plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México, un orador estudiantil instaba a sus seis mil oyentes: ‘por favor, váyanse a sus casas después de que termine este mitin. No creemos en el inútil derramamiento de sangre’. De pronto, de una esquina de la plaza, aparecieron las tropas. Formaron un cordón alrededor de la muchedumbre y avanzaron disparando y usando las bayonetas a su paso”.

Les dejo unas fotos de demostraciones de solidaridad y apoyo al movimiento por parte de compañeros parisinos.

Después de cuatro días de arresto, los estudiantes presos en Tlatelolco son presentados en Lecumberri. Escuchemos a Gilberto Guevara Niebla, quien al fin habla con los medios.

Afirma que la Secretaría de Gobernación invitó al diálogo vía telefónica a cinco dirigentes del CNH y cinco maestros de la Coalición. Aún el 2 de octubre había un clima tal que hacía ver la posibilidad de un acuerdo. Horas antes del mitin “hubo un diálogo entre gente del movimiento y representantes del gobierno”.

También confirma que el movimiento se sostiene de colectas públicas y de donativos particulares de maestros y simpatizantes.

El periodista francés Fernand Choisel asegura que lo que más le impresiona de nuestro país es la prensa:

“No puedo creerlo, ¡qué control ejerce el gobierno sobre la prensa mexicana! ¡Esa matanza fue tan poco y tan mal reseñada por la gran mayoría de los periódicos! No doy crédito. ¡Se esfumó la matanza! Sólo se habla de los Juegos Olímpicos”.

La Asamblea de Intelectuales, Artistas y Escritores publica hoy este comunicado en las páginas de Excélsior:

Hoy asistí al funeral de un compañero más que perdió la vida el 2 de octubre. La oración fúnebre fue pronunciada por su cuñado, y en ella dijo lo siguiente:

“Tomo la palabra para desmentir, poniendo de testigo a la sinceridad que brota del dolor, la calumnia que el Gobierno ha echado sobre nosotros de que los responsables y autores de este crimen han sido los propios estudiantes que, emboscados, dispararon contra sus mismos compañeros para inculpar al gobierno y propiciar la subversión, en tanto que las fuerzas del orden sólo dispararon balas de salva. ¡Mienten! ¡Mienten! Porque nuestros hermanos asesinados no tenían más armas que la aurora. ¡Mienten! Y para probarlo, están las balas que segaron la vida de nuestro hermano, y que son de calibre de armas de uso exclusivo del Ejército y de los cuerpos represivos. ¡Mienten! Y para cubrir su abyecta mentira nos han negado el derecho de levantar actas judiciales y de consignar a los culpables”.

Son impactantes los testimonios que han reunido algunos periódicos sobre lo ocurrido en Tlatelolco. Hoy El Universal difunde entre sus páginas el testimonio de Doña Lupe:

“Doña Lupe, que no ha encontrado a sus hijos, ve una luz verde que baja del cielo. Escucha disparos y ve soldados que avanzan tirando. Doña Lupe corre, pero tropieza y cae, y sobre ella otra mujer herida. Está aterrada, incapaz de reaccionar o de moverse, inmóvil en el terror y el asombro. Alcanza a ver levantándose a un muchachito asustado y a un soldado que llega a él. El niño se vuelve para correr, pero el soldado le clava la bayoneta en la cabeza. Un niño de aproximadamente trece años, que murió a consecuencia de una herida de bayoneta en el cráneo”.

“Quién es el que mata? ¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?, pregunta en un poema de Rosario Castellano.

Se los comparto:

Ante el rumor de que el Ejército tomará de nuevo Ciudad Universitaria, se han suspendido las actividades en la Universidad.

Un pequeño grupo de estudiantes trató de realizar un mitin frente a la Facultad de Derecho.  La policía los dispersó.

 

Les comparto el testimonio de Isabel Sperry de Barraza, maestra de primaria:

“Todo esto en la noche, en la madrugada, Tlatelolco, madres queriendo saber sin entender la pesadilla, sin querer aceptar nada, buscando como animales brutalmente heridos a la cría: Señor, ¿dónde está mi hijo? ¿A dónde se los han llevado? Y finalmente suplicando: Por favor señor, se lo rogamos: denos siquiera una seña, díganos algo”.

La estudiante Esther Fernández dice que el niño que hirieron los soldados no ha sido atendidos. “Con una herida de ese tamaño, y esperar dos o tres horas… me imaginó que murió, porque apenas nos están sacando y nos llevan detrás de la iglesia”, dice.

Han sido atendidos cerca de un centenar de heridos de bala de gran calibre.

El primer grupo de muertos alcanzó la cifra de 40, entre los que se encontraban: un adulto vestido en pijama con un balazo en el estómago calibre 45 y disparado a boca de jarro, algunos niños, una mujer embarazada, más mujeres y jóvenes.

El fuego intenso duró aproximadamente 30 minutos. Los disparos disminuyeron, pero el tiroteo se mantuvo hasta ahora.

En este lapso se evitó que las ambulancias de las cruces Roja y Verde llegaran a la Plaza de las Tres Culturas.

Relato de la fotógrafa británica Mary Me Callen:

“Veo todo nublado, no sé si por las lágrimas o por el agua que cae. Veo la matanza a través de una cortina de lluvia, pero lo veo todo borroso, ondulante, como mis fotografías en la emulsión, cuando empiezan a revelarse. No veo bien, no veo. Moqueo, sorbo mis mocos, saco fotos sin ver, el lente salpicado de agua, salpicado de lágrimas.”

En la plaza se generaliza la balacera. Mujeres, niños, jóvenes y adultos corren despavoridos; algunos se tiran al suelo, otros buscan protección en las escalinatas o entre los vestigios prehispánicos; otras más se esconden debajo y detrás de los automóviles estacionados, o intentan refugiarse en los departamentos de Tlatelolco.

Mucha gente logra huir por el costado oriente de la plaza, otras personas se topan con “columnas de soldados que empuñan sus armas a bayoneta calada y disparan a todas direcciones”.

Las menos afortunadas están tendidas en el suelo, muertas o heridas.

Un fotoperiodista francés describe el ambiente en la plaza: todo está tranquilo, de vez en cuando hay ovaciones. Hay gente sentada en el suelo y en el edificio Chihuahua, gente en las ventanas y en los balcones.

Hay estudiantes, hombres y mujeres, señoras con niños y ancianos; la gente que vive en los edificios aledaños ha abierto sus ventanas para observar lo que sucede.

Centenares de manifestantes comienzan a llegar a la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, para el mitin convocado por el CNH y que está programado a las 17:00.

Familias acudieron a la marcha de hoy, acá fotos: