Gustavo Díaz Ordaz

54º Presidente de los Estados Unidos Mexicanos

Desde el principal del Estadio Olímpico Universitario, en Ciudad Universitaria:

“12 de octubre de 1968, declaro inaugurados los Juegos Olímpicos de México, que conmemoran la XIX Olimpiada de la Era Moderna”.

Mañana amanecerá el sol. La vida de la ciudad, del país, de millones de mexicanos seguirá su curso normal. Sin embargo, esta ha sido una cruenta jornada. Intensamente dolorosa seguramente para algunos hogares de México. Lacerante y dolorosa para todos los mexicanos.

Pero México será el mismo. El México que va madurando su limpio pensamiento liberal del Siglo XIX para estallar en la Revolución Maderista de 1910. El México que cree que el orden y la libertad pueden conjugarse armónicamente si nos lo proponemos, nos sujetamos, en verdad, a unas cuantas e insignificantes limitaciones.

Este México nos lo quieren cambiar por otro que no nos gusta. No dejemos que nos lo cambien. Si los que queremos conservarlo nos mantenemos firmemente unidos, no nos lo cambiarán.

El ejército tiene la orden de permanecer en los límites de la plaza y, en su caso, evitar la toma del edificio de Relaciones Exteriores.

Entre los militares hay “observadores” que utilizarán un código, porque hay sospechas de que su radio de comunicación interna está intervenido por los estudiantes: los soldados deben permanecer en su sitio si la bengala es roja y avanzar, si es verde.

“Total: ¡Un simple semáforo!”

He designado a Andrés Caso Lombardo y Jorge de la Vega Domínguez para ser quienes dialoguen con los estudiantes. Su tarea es escuchar a los jóvenes dirigentes, conciliar sus puntos de vista con los de la sociedad mexicana, fijar la fecha adecuada para que el ejército desocupe Santo Tomás y regularizar la vida académica en la UNAM y el IPN.

Espero que la reunión sea productiva y puedan comprenderlos. Yo ya estoy muy lejano para ello.

Parece que en los planes de los estudiantes se perfila un cambio. Ya no es el Zócalo el motivo de las ansias de grupos y dirigentes del movimiento, ahora es la Plaza de las Tres Culturas.

Hay simpatizantes del movimiento que tienen departamentos en los edificios que rodean la plaza, y han descubierto que varios están desocupados, por lo que se apoderan de ellos.

La plaza “con sus refugios les ofrece más seguridad en sus retiradas. Hay, además, en alguno de esos edificios una amplia terraza donde pueden instalarse con mayor comodidad y protección”.

Esto los acerca a un nuevo objetivo de guerra: al no poder “apoderarse  de Palacio Nacional se les ocurre posesionarse del edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, situado a un costado de la plaza, y con ello dar un golpe de incalculables proporciones a la organización de los Juegos Olímpicos”.

Si ha llegado a hacerse necesaria la represión legal de actos delictuosos, no ha sido sino consecuencia natural de la ilegítima presión que pretendió ejercerse contra el gobierno.

Para los observadores de buena fe es evidente que nunca se ha tratado de resolver los problemas con la fuerza, y que ésta sólo se ha usado para contener la violencia y propiciar un clima de paz que permita afrontar los problemas dentro de la ley.

¡Escandalazo! Declaraciones y más declaraciones (sobre la ocupación militar de CU), pero se ha terminado  con la impunidad. A los dos o tres días, después de una buena limpieza, el Ejército regresa a sus cuarteles no sin llevarse un importante y peligroso arsenal.

Ya ven qué fácil solución tiene (…)

No queda después de tantos intentos más que darles una pequeña demostración.

El ejército  entró  a Ciudad Universitaria para mostrar que la universidad sigue siendo un pedazo de México.

Han entrado sin oposición. Salieron casi todos los que estaban en el lugar incluso el “presidentito” Heberto Castillo y el rector.

Los estudiantes creen que pueden construir un estadito con su presidentito dentro del Estado. Esto es inamisible. La soberanía radica en el pueblo que la ejerce, por medio de sus representantes y abarca hasta el último centímetro del territorio patrio, no podemos ir formando islas donde la Constitución y las leyes fundamentales del país no rijan.

México sigue siendo uno de los países más acogedores y donde mayores libertades se disfrutan. Felicito a todos los mexicanos y a los participantes en el Desfile Militar por un año más de vida en la independencia y en la soberanía, y con libertad y justicia social en lo interno.

Estoy enterado de que los jóvenes designaron a Heberto Castillo para llevar a cabo en Ciudad Universitaria la ceremonia que conmemorá el Grito de Independencia. Esto representa un acto subversivo y anuncia un Golpe de Estado, comandado por nada menos que “el presidentito”.

Me preocupa que el movimiento salga al campo, porque ahí hemos fallado. Si sale al campo, será una catástrofe: las condiciones del campesino están como para que tome la actitud de establecer una revolución armada.

El titular de Asuntos Agrarios y Colonización, Norberto Aguirre Palancares, está trabajando activamente para evitar que se extienda el movimiento, viajando a todo el país organizando conferencias, actos agrarios, hablando con líderes locales y visitando universidades.

 

IV informe presidencial:

En unas semanas o en unos meses, los acontecimientos tomarán, con la perspectiva del tiempo, su verdadera dimensión y no pasarán como episodios heroicos, sino como absurda lucha de oscuros orígenes e incalificables propósitos.

 

IV informe presidencial:

Hemos sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tiene su límite y no podemos permitir ya que se siga quebrantando irremisiblemente el orden jurídico, como a los ojos de todo el mundo ha venido sucediendo; tenemos la ineludible obligación de impedir la destrucción de las fórmulas esenciales, a cuyo amparo convivimos y progresamos.

Agotados los medios que aconsejen el buen juicio y la experiencia, ejerceré, siempre que sea estrictamente necesario, la facultad contenida en el artículo 89, fracción VI de la Constitución General de la República que textualmente dice: (…) disponer de la totalidad de la fuerza armada permanente, o sea del ejército terrestre, de la marina de guerra y de la fuerza aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación (…)

No quisiéramos vernos en el caso de tomar medidas que no deseamos, pero que tomaremos si es necesario; lo que sea nuestro deber hacer, lo haremos; hasta donde estemos obligados a llegar, llegaremos.

IV informe presidencial:

Respecto de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal, el primero de los cuales configura los delitos llamados de Disolución Social, y cuya derogación se pide, creo conveniente precisar:

¿Debe ser delito o no afectar la soberanía nacional, poniendo en peligro la integridad territorial de la República, en cumplimiento de normas de acción de un gobierno extranjero? ¿Debe ser delito o no preparar la invasión del territorio nacional o la sumisión del país a un gobierno extranjero? Esos casos son parte del artículo 145.

El artículo 145 bis señala cuáles son los delitos de carácter político. Si se deroga ningún delito tendrá carácter político. ¿Es eso lo que se demanda?.

No obstante, propongo la iniciación de audiencias públicas entre juristas para que se vea la conveniencia de llevar adelante estas reformas legislativas.

 

IV informe presidencial:

No admito que existan “presos políticos”. “Preso político” es quien está privado de su libertad exclusivamente por sus ideas políticas, sin haber cometido delito alguno.  Si se demuestra lo contrario, ofrezco dictar órdenes para la inmediata libertad del detenido.

IV informe presidencial:

Reafirmo en esta solemnidad una vieja y muchas veces expresada convicción: mi respeto invariable a la autonomía universitaria. Como universitario, estoy con el Honorable Consejo de la Universidad Nacional Autónoma de México cuando define la autonomía (…) (Pero) debo agregar que considero que si se examinan los hechos recientes con serena objetividad y rigor técnico, jurídicamente no hubo violación de la autonomía universitaria.

IV informe presidencial:

Los desórdenes ocurridos recientemente no lograrán impedir en México la celebración de los Juegos Olímpicos. Cuando más, se conseguirá restarles lucimiento.

El gobierno está dispuesto a utilizar todos medios legales a su alcance para mantener el orden y la seguridad internos, y confía en que, fundamentalmente, esa paz y esa tranquilidad se habrá de alcanzar porque habrá, para los agitadores, una repulsa tan general y llena de indignación de la mayoría de los mexicanos, que nos parece imposible que un reducido grupo pueda alcanzar sus propósitos.

IV informe presidencial:

Los desórdenes juveniles que ha habido en el mundo han coincidido con frecuencia con la celebración de un acto de importancia en la ciudad donde ocurren: en Punta del Este, Uruguay, ante el anuncio de la reunión de los presidentes de América, se aprovechó a la juventud estudiantil para provocar graves conflictos; la bienal de pintura de Venecia, de la que estaba pendiente el mundo de la cultura, fue interrumpida con actos violentos; las pláticas de París, para tratar de lograr la paz en Vietnam, que había concentrado la mirada del mundo entero, fueron oscurecidas por la llamada “revolución de mayo”.

De algún tiempo a la fecha en nuestros principales centros de estudios se empezó a reiterar insistentemente la calca de los lemas usados en otros países, las mismas pancartas, idénticas leyendas, unas veces en simple traducción literal, otras en burda parodia. El ansia de imitación se apoderaba de centenares de jóvenes de manera servil y arrastraba a algunos adultos.

 

IV informe presidencial:

El gobierno está decidido a conceder en lo debido y lo legítimo si se hace la demanda por causes legales, pero no está dispuesto a conceder en nada que sea ilegal o inconveniente, cualquiera que lleguen a ser las consecuencias.

Una mano está tendida. Es la mano de un hombre que a través de la pequeña historia de su vida ha demostrado que sabe ser leal. Los mexicanos dirán si esa mano se queda tendida en el aire o bien, de acuerdo con la tradición del mexicano, con la verdadera tradición del verdadero, del genuino, del auténtico mexicano, va acompañada por millones de manos que, entre todos, quieren reestablecer la paz y la tranquilidad de las conciencias.

Estoy entre los mexicanos a quienes les ha herido y lacerado la pérdida transitoria de la tranquilidad en la capital de nuestro país por algaradas en el fondo sin importancia. A  mí me ha dolido en lo más intenso del alma que se hayan suscitado esos deplorables y bochornosos acontecimientos.