Javier Barros Sierra

Rector de la UNAM

Javier Barros Sierra
Rector de la UNAM
9 de septiembre 11:00 am

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

LLAMADO A LOS UNIVERSITARIOS

“La situación actual de la Universidad, casi sobra decirlo, es delicada en extremo. Desde hace varias semanas, se suspendieron las labores docentes, cuando estábamos terminando los cursos del bachillerato y cuando, en el nivel profesional, el segundo semestre iba a menos de la mitad de su avance. Esa interrupción, aunada al uso de los bienes y servicios de la Universidad para fines que no son estrictamente universitarios, no sólo ha perjudicado a los alumnos, sino que ha quebrantado gravemente a la propia casa de estudios al desviarse, e impedirse en gran parte el cumplimiento de las funciones que nos encomienda la ley y que constituyen nuestra obligación ante el pueblo mexicano.

Ahora bien, nuestras demandas institucionales, contenidas en la declaración del Consejo Universitario publicada el pasado 18 agosto, han quedado satisfechas, en lo esencial, por el ciudadano Presidente de la República Mexicana en su último informe. Cierto es que aún falta el esclarecimiento de algunos aspectos jurídicos importantes en relación con la autonomía; pero ello se lograría por las vías y con los métodos más adecuados.”

“De todo lo que antecede se concluye, según mi criterio, y confío en que lo comparta la gran mayoría de los universitarios, que es necesario y urgente el retorno a la normalidad de. La vida universitaria, lo que requiere la presencia activa de la comunidad”

 

Javier Barros Sierra
Rector de la UNAM
1 de septiembre 8:00 pm

“El presidente se refirió de una manera muy directa y amplia al problema, pero me parece que lo enfocó como si todo residiera en las protestas y las peticiones que hemos llamado puramente universitarias. El presidente Díaz Ordaz hizo suya la definición de autonomía que yo había expresado con autorización y encomienda del Consejo Universitario; la citó casi literalmente en su Informe de Gobierno; luego respondió que la Universidad sería indemnizada por los daños causados”.

 

En una sesión extraordinaria, el Consejo Universitario resuelve, por una parte, plantear al gobierno de la República una serie de peticiones y, por otra, expresa su adhesión unánime a una serie de demandas formuladas por amplios sectores de la opinión pública que se referían precisamente al artículo 145 del Código Penal, a la libertad de los presos y a otras cuestiones muy importantes que constituían, principalmente, el pliego petitorio del Movimiento Estudiantil.

Resulta increíble que dentro de la montaña de información que tiene a su alcance, el gobierno no haga una correcta valoración del movimiento estudiantil, de su verdadera fuerza y objetivos. El propio gobierno contribuye a establecer la confusión a través de múltiples agentes y espías infiltrados, que con frecuencia asumen la posición más radical y más intemperante, creyendo que así tendrán el liderato o la corriente direccional del movimiento.

Después de la manifestación del día de ayer, el presidente de la República emitió una declaración en  Guadalajara, en la que tendía una mano hacia los estudiantes. Sin embargo, quizá no era el momento ni el lugar para expresar una cosa semejante. No produjo el menor efecto entre la clase estudiantil.

En ausencia del Presidente de la República, que se encontraba en Guadalajara, estuve en comunicación con varios altos funcionarios públicos, entre ellos el secretario de Gobernación, quien hizo todos los esfuerzos posibles por persuadirme de que no participara en la manifestación de ayer. Sin embargo, siempre insistí en que mi negativa a participar hubiera significado, primero, una crisis gravísima dentro de la Universidad, y algo más grave: hubiera sido casi inevitable que esta manifestación fuera deformada por provocadores degenerando en una masacre.

Al finalizar la manifestación, en Ciudad Universitaria:

Nunca me he sentido más orgulloso de ser universitario como ahora… porque es la universidad, son nuestras instituciones, las que generarán el espíritu con que habremos de afrontar los problemas, pero también que sabe apreciar sus triunfos. Nuestra lucha no termina con esta demostración. Continuaremos luchando por los estudiantes presos, contra la represión y por la libertad de la educación en México.

 

“No necesito repetirles una vez más que estemos alertas sobre la actuación de posibles provocadores. Los provocadores, lo señaló desde ahora, si los hay –espero que no, confío en que no– serán objeto del repudio mayoritariamente abrumador de la comunidad universitaria. Y yo, lo digo desde ahora sin ambages, seré el primero en denunciarlos ante nuestra Universidad y ante la opinión pública”.

Antes de iniciar la manifestación, ante miles de universitarios:

“Quiero decir que confío en que todos sepan hacer honor al compromiso que han contraído. Necesitamos demostrar al pueblo de México que somos una comunidad responsable, que merecemos la autonomía. Pero no sólo será la defensa de la autonomía la bandera nuestra en esta expresión pública; será también la demanda, la exigencia por la libertad de nuestros compañeros presos, la cesación de las represiones. Será también para nosotros un motivo de satisfacción y de orgullo que estudiantes y maestros del Instituto Politécnico Nacional, codo con codo, como hermanos nuestros, nos acompañan en esta manifestación. Bienvenidos (…) En la medida que sepamos demostrar que podemos actuar con energía, pero siempre dentro del marco de la ley, tantas veces violada, pero no por nosotros, afianzaremos nos sólo la autonomía y las libertades de nuestras casas de estudios superiores, sino que contribuiremos fundamentalmente a las causas libertarias de México. Vamos, pues, compañeros, a expresarnos”.

 

En la explanada de rectoría, ante miles de universitarios:

“Varios planteles de la UNAM han sido ocupados por el ejército. Durante casi 40 años la autonomía de nuestra institución no se había visto tan seriamente amenazada como ahora En ningún caso es admisible la intervención de agentes exteriores. El cabal ejercicio de la autonomía requiere el respeto a los recintos universitarios. La educación requiere de la libertad. La libertad requiere de la educación. Hoy más que nunca es necesario mantener una enérgica prudencia y fortalecer la unidad universitaria. Dentro de la ley está el instrumento para hacer efectiva nuestra protesta. Hagámosla sin ceder a la provocación.”

 

Quiero aprovechar la oportunidad para anunciar que, si se hace necesario, encabezaré una manifestación de protesta en la que presentaremos fuera de la Ciudad Universitaria nuestra demanda de respeto absoluto a la autonomía universitaria.

Hoy es un día de luto para la universidad; la autonomía está amenazada gravemente.

Quiero expresar que la institución, a través de sus autoridades, maestros y estudiantes, manifiesta profunda pena por lo acontecido. La autonomía no es una idea abstracta, es un ejercicio responsable, que debe ser respetable y respetado por todos.

Una consideración más: debemos saber dirigir nuestras protestas con inteligencia y energía. ¡Que las protestas tengan lugar en nuestra casa de estudios! No cedemos a provocaciones, vengan de fuera o de dentro. La universidad es lo primero; permanezcamos unidos para defender, dentro y fuera de nuestra casa, las libertades de pensamiento, de reunión, de expresión, y la más cara: ¡nuestra autonomía!

¡Viva la UNAM!

¡Viva la autonomía universitaria!