Luis M. Farías

Presidente de la Gran Comisión del Congreso

Es una pena que el ingeniero Barros Sierra haya presentado su renuncia sin hacer un intento serio por resolver el problema creado en la Universidad.

La ocupación militar de CU fue una medida necesaria. El Sr. Presidente de la República en su informe del día primero claramente dejó asentado que autonomía no implica extraterritorialidad y que ninguna universidad puede quedar al margen de las leyes del país.

Durante casi dos meses la Ciudad Universitaria fue utilizada como cuartel de agitación, con fines totalmente distintos a los señalados por la Ley Orgánica de la Universidad.

Ahora sólo resta que el señor rector, en vista de que no le fue posible por sus propios medios restablecer el orden, agradezca la medida adoptada por el gobierno federal y solicite del mismo le sean devueltos los edificios para destinarlos a los fines para los que fueron creados: la enseñanza y la investigación.