Pablo Gómez Álvarez

Facultad de Economía

Cien mil personas participan en la fiesta de inicio de las Olimpiadas, y millones la siguen a través de la televisión en casi todo el país.

Ninguna protesta, ningún recuerdo de las víctimas.

Es la fiesta, se dice, de la juventud.

Militares del Batallón Olimpia y acompañantes de diversas policías están subiendo las dos escaleras por las que se llega a la terraza del tercer piso del Chihuahua.

El comandante del grupo llega al barandal de la terraza y dispara con una .45 reglamentaria. Varios estudiantes corremos hacia la otra escalera buscando descender, pero ya vienen los del Olimpia empuñando sus armas.

Llega a la residencia de Los Pinos el secretario de Gobernación, Luis Echeverría. El funcionario encargado de la política interior lleva consigo una tarjeta de los asuntos que tendrá que tratar con el Presidente de la República. El primer punto es el mitin de Tlatelolco. Los términos exactos de lo tratado en la reunión quedarán para siempre en la oscuridad, pero lo más seguro es que se dieron ahí las últimas instrucciones, entre las cuales tendría que haber estado la coordinación de Echeverría con el secretario de la Defensa, el regente de la ciudad y el procurador.

 

Varios integrantes del Batallón Olimpia se acuartelaron en departamentos vacíos, especialmente el ubicado en el segundo piso de la parte central del Edificio Chihuahua, tan sólo a un piso del lugar en que debería instalarse el micrófono del acto, pero ese departamento era relativamente pequeño y no alcanzaba a albergar a los militares y policías  que debían intervenir en la represión programada para la tarde del mismo día.

 

Una columna de 2 500 personas marchan desde el Monumento a la Madre hasta la Cámara de Diputados para demandar una ley de amnistía para los presos políticos.

Aprovechamos para invitar a los presentes para que el miércoles 2 de octubre a las 17 horas asistan a un mitin que se celebrará en la Plaza de las Tres culturas.

Los granaderos lograban por fin tomar la Vocacional 7 de Tlatelolco luego de un fuerte tiroteo. “La policía ya está armada y tiene instrucciones de imponer el orden”, dijo Luis Cueto, jefe de la Policía capitalina. Luis Lorenzo Ruíz Ojeda, estudiante de la Voca y trabajador, sostén de su madre Rosaura Ojeda viuda de Ríos, cayó muerto a manos de esos agentes de ese orden.

Los granaderos dejaron de atacar a los estudiantes y se retiraron, pero 45 minutos después volvieron con más granadas lacrimógenas. Los estudiantes repelen la agresión con cohetones y piedras, así como bombas molotov y disparos de armas de fuego. Poco después, los estudiantes hacen una barricada con nueve camiones en el Casco de Santo Tomás, dos de los cuales fueron incendiados. Arriban al lugar 500 granaderos.

 

Tantas veces se había dicho que venía el Ejército sobre Ciudad Universitaria que cuando iba en camino muchos no lo quisieron creer al ser alertados. Sin embargo, la operación fue un fracaso a la luz de uno de sus principales propósitos: la detención de los integrantes del Consejo Nacional de Huelga. El CNH estaba por reunirse en la Facultad de Medicina y ninguno de sus miembros fue detenido por los militares.

 

Uno de los volantes que lanza el gobierno dice: “tu hogar está en peligro si tus hijos asisten a la manifestación del 13, los agitadores buscarán choques con las autoridades para que haya víctimas y aprovecharlas a favor de sus intereses, evita que tus hijos corran riesgos inútiles”.

En el mitin de hoy en CU, Guevara Niebla dijo en su discurso que “existe la obligación por parte del rector de seguir en la lucha y comprometerse a no dejar de pedir la solución del pliego petitorio. Señaló que, por otra parte, nadie debe renunciar ya que esto, junto con el hecho de permitir que una sola escuela entre a clases, entregaría el Movimiento, el cual no puede ser detenido ya por nadie. Únicamente serán los estudiantes quienes determinen cuándo, cómo y por qué  se levante el movimiento”.

El mensaje es claro: no habrá regreso a clases, pero tampoco queremos renuncias. El Movimiento Estudiantil busca la mayor unidad a pesar de las evidentes diferencias con el rector y su gente.

 

En casas y escuelas los estudiantes escuchan al presidente, pues hay la esperanza recóndita de que ofrezca alguna solución mediante algún giro político.

Setecientos  médicos del IMSS, bajo la presidencia de Luis Lombardo Rivera, Guillermo Salomo y Alejandro Treviño, se negaron a aceptar la invitación del sindicato para hacer valla al presidente de la República durante su recorrido de Palacio Nacional a la Cámara de Diputados, donde mañana rendirá su informe de gobierno. Los médicos respaldaron un manifiesto de repudio a la agresión contra el pueblo mexicano, aprobaron estar en contacto con el Consejo Nacional de Huelga. No obstante, decidieron no realizar por lo pronto paro alguno.

Al mismo tiempo, el Hospital 20 de Noviembre del ISSTE se negó a apoyar el Movimiento, tanto médicos adscritos como residentes, con una votación de 80 contra 20 por ciento.

 

El ejército desalojó de la Plaza de las Tres Culturas a estudiantes y vecinos que estaban reunidos en una asamblea de protesta por la agresión sufrida en la madrugada. En otros puntos de la ciudad están deteniendo a decenas de brigadistas.

Ha empezado otra oleada represiva a partir del desalojo del plantón estudiantil en el Zócalo la madrugada del 28, el desagravio a la bandera y la euforia antidemocrática de la prensa y los voceros de los sectores del PRI.

Ha vuelto la represión, hay que responder.

Esta madrugada una ráfaga de metralleta fue disparada contra el edificio de la Escuela Superior de Economía del IPN en el Casco de Santo Tomás. Los estudiantes respondieron con algunos disparos de pistola. No hubo heridos.

Hoy un grupo de 60 estudiantes llegaron a la Refinería 18 de Marzo, en Azcapotzalco,  a bordo del autobús número 88 de la ruta 47 y repartieron volantes y manifestaron que la clase obrera, así como los campesinos, sólo es usada por los líderes para formar vallas en actos políticos y para compensarles les dan diez pesos a cada uno. Les dijeron que también son explotados y no se atienden sus problemas, pero que uniéndose a los estudiantes obtendrían mejores prestaciones de las que carecen.

Los estudiantes de medicina, de blanco, encabezaban la manifestación como un símbolo de carácter pacífico de la marcha, aunque algunos recordarán de inmediato las acciones del movimiento médico, derrotado por el gobierno de Díaz Ordaz tres años antes.

Detrás venían los profesores, nutrido contingente si se consideraba que había temor y que los maestros nunca estuvieron demasiado movilizados, pero se veían muchas corbatas en la marcha. Y una manta: “reprobamos al gobierno por su política de terror”.

Con incorporación de Veterinaria, Medicina y Odontología, todas las escuelas de la UNAM están en huelga. En la ciudad se observan estudiantes repartiendo volantes y haciendo pintas en autobuses urbanos y bardas. Se suplica atentamente se haga caso omiso de las transmisiones llevadas a cabo en la televisión por Miguel Alemán Velasco, Jacobo Zabludovsky, Pedro Ferriz y Jorge Saldaña, puesto que a todas luces son hombres vendidos al gobierno.

En la calle de Panzacola, frente al restaurant D`Carlo que tiene el número 1589 en la Av. Universidad, existe una barda que mide 25 metros de largo por 2.5 metros de alto en la cual está escrito con letras de un metro aproximadamente, en pinturas de agua de color verde, “Echeverría asesino de estudiantes”. Es perfectamente visible transitando por Avenida Universidad de norte a sur.

Estudiantes y profesores advirtieron que si en 72 horas el gobierno no satisface las peticiones, estallará un paro estudiantil nacional.

Llegamos a la Plaza del Carillón. La marcha se ha ido nutriendo: somos ya 30 mil estudiantes y profesores.

Hace unos minutos terminamos de entonar el Himno Nacional no sin antes guardar un minuto de silencio por los muertos desconocidos. Está por iniciar el mitin.

Continúa la marcha. Calculo que cuando empezamos a caminar por la Calzada de los Misterios ya eramos unas dos mil personas.

Este 5 de agosto, la Confederación Nacional de Estudiantes (CNE), de tendencia católica, lanzó un manifiesto: proclamó que un gran movimiento sacude al mundo y que México no es la excepción. Que la consigna de los jóvenes es luchar por su pueblo, contra las fuerzas oscurantistas y reaccionarias y también contra los alucinados izquierdistas, esquizofrénicos, farsantes de una teoría que no entienden pero empujan al país a un clímax de desorden y violencia criminal imperdonable.

De la represión, ni palabra.

Lejos muy lejos, pocos muy pocos protestaban en Chihuahua en un mitin con 100 asistentes, pero las demandas eran mayores, ya que exigían la destitución inmediata de los secretarios de Gobernación y Defensa, así como de los procuradores de la República y del DF, bajo los cargos de violar la Constitución. Eran los miembros del Partido Comunista Mexicano en Chihuahua, bajo la dirección de Reynaldo Rosas y Antonio Becerra.

Barros Sierra convocó a toda la Universidad y casi toda ella concurrió con su presencia o su simpatía –apoyo moral se le llama- a la insólita marcha callejera organizada por un rector,  quizá por primera vez, pues nadie recuerda las otras ocasiones en que las autoridades de la Universidad se bajaron de la acera para caminar por el arroyo en una manifestación.

Han llegado al al Zócalo 12 transportes grandes con tropas, además hay granaderos y motociclistas de tránsito rodeando la plancha