12 de octubre

Después de varias horas en un departamento, los soldados nos soltaron en la madrugada. A los periodistas extranjeros nos devolvieron nuestros documentos y nos dejaron en la Plaza. Todo el suelo estaba mojado. Había muchos soldados, policías también. Con los otros periodistas nos miramos y entendimos enseguida por qué nos habían detenido durante todo este tiempo. ¡Habían limpiado la plaza para que no viéramos a los muertos! Pudimos ver manchas de sangre. Pero no vimos cadáver alguno. Yo no vi un solo muerto en la Plaza de las Tres Culturas.