12 de octubre

En el primer piso hay un intenso tráfago de soldados y policías. Me hacen entrar a un departamento sin muebles en el que están otros estudiantes recargados sobre la pared, con piernas y brazos abiertos, a quienes los soldados catean y despojan de sus bienes.

Al cruzar la entrada, de lado del derecho está una gente de la DFS y frente a él, sentado dentro de una suerte de clóset, está Sócrates Campos Lemus, que no recibe el mismo trato que los demás detenidos: él está sentado con las manos al parecer esposadas y conversa tranquilo con el agente de la Federal.