12 de octubre

El movimiento estudiantil y la celebración de las Olimpiadas en México son hechos complementarios: los dos bajo el signo del relativo desarrollo del país. Lo discordante, lo anómalo y lo imprevisible fue la actitud gubernamental. ¿Cómo explicarla? Por una parte, ni las peticiones de los estudiantes ponían en peligro el régimen, ni éste enfrentaba una situación revolucionaria; por la otra, ningún acto de ningún gobierno –ni siquiera el de Francia, ése sí amenazado con una oleada revolucionaria– tuvo la ferocidad, no hay otra palabra, de la represión mexicana.