12 de octubre

Nos hacen descender en fila india, con las manos en la nuca.

Al bajar del segundo al  primer piso pasamos frente a un individuo vestido de civil de unos 50 años, grueso, rubio, que sostiene en su mano derecha una pistola escuadra, y nos pide identificarnos con nombre completo y el de nuestra escuela.

Se me ocurre la torpe idea de dar un nombre falso:

–Dime tu nombre

–José Santiago Díaz, UNAM

Detrás de mi, un joven se niega a dar su nombre:

–¿Por qué tengo que dar mi nombre? ¿Quién es usted?

El hombre estrelló su pistola contra el rostro del joven.

–¿Te crees muy inteligente, imbécil? ¡Todos ustedes son unos imbéciles!